Entrevista a Modesto Emilio Guerrero

Nacido en la península de Paraguaná, Venezuela, en 1955, vive en Buenos Aires desde 1993. Se especializa en el análisis de la información internacional y bloques económicos. Estudio periodismo en la Universidad Libre de Bogotá y egreso de la Escuela de Artes Plásticas, Artes Graficas y Teatro de Maracay.
Ha publicado ocho libros: Cuentos, Relatos y Poemas (1985); El Ultimo Duvalier (1986); Panamá, Soberanía y Revolución (1990); Lecciones del Golpe de Chávez (1992); Morir es la Noticia (1997); Periodistas bajo Fuego (2001); Reportaje con la Muerte (2002); El Mercosur, Origen, Evolución, Perspectivas (2005); El Mercosur y la Revolución Bolivariana (2007); Reportajes sobre América Latina (2007).
Fue Editor-Jefe de Contenidos del diario del portal www.mercosur.com y Jefe de Redacción de las revistas bilingües especializadas en integración: Comersur y Fundación. Redactó para La Nación, Clarín, Síntesis Petrolera, Gaceta Mercantil Latinoamericana y Edición Nacional. Es corresponsal de Argenpress.info y Aporrea.org. En 1982 fue corresponsal en la XII Bienale de Arte de Paris para el diario El Aragueño.
Fue Jefe de Redacción del semanario político La Chispa, dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores y del Movimiento Sindical Clasista en Caracas y en el Estado de Aragua: allí fue electo diputado en 1983.
En 2001 participo de la insurreccion del 19 y 20 de Diciembre y en 2002 como orador en la Asamblea de Caballito dentro del movimiento asambleario argentino.
La Dirección de Migraciones de la República Argentina, la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela y la Asociación de Venezolanos en Argentina, ASOVEN, le entregaron diploma por su “labor cultural” fuera de Venezuela.
En los últimos años se ha hablado mucho acerca de la "ola de cambios" que experimenta la región, producto del agotamiento de las estrategias neoliberales, el "desencantamiento” de gran parte de la sociedad con los partidos políticos tradicionales y la aparición de nuevos sujetos políticos (piqueteros, indigenismo, movimientos sociales, etc). Todo esto se ha visto expresado claramente en la arena política a través de la proliferación de gobiernos de centroizquierda, aunque la cuestión comienza a obscurecerse en lo que hace a modelos económicos. Algunos analistas creen que existe de hecho una notable continuidad y que los cambios políticos solo han derivado en pequeñas reformas tendientes a establecer una economía de mercado "con rostro humano". ¿Ud. considera que se está gestando un nuevo modelo de desarrollo en América Latina? ¿Y en el caso particular de Venezuela?

Depende de cómo y con qué vara se mida la realidad de los últimos años, hubo o no una "ola de cambios", aparecieron o no nuevos sujetos sociales y políticos, los gobiernos nuevos son o no de "centro izquierda" y hay continuidad o ruptura con los modelos anteriores. Como se nota, cada aspecto está relacionado con el otro, como suele suceder en la historia cuando estamos en presencia de grandes acontecimientos sociales. Así que vayamos por parte. La "ola de cambios" comenzaron hace por lo menos tres décadas en Estados Unidos y el centro de Europa con la búsqueda de un nuevo modelo mundial de acumulación capitalista que permitiera superar la larga crisis (ciclo) surgido en 1975 cuando se verificó una brutal caída en la tasa de ganancia media de las principales ramas de la producción mundial. El teórico marxista estadounidenses, David Harvey, uno de los que más estudio este fenómeno llegó a considerar que los cambios generados a mediados de la década del ochenta a escala global habían generado lo que llamó "un nuevo imperialismo". Cierta o no la teoría de Harvey, lo que es cierto en sus investigaciones es que el capitalismo comenzó a mutar y buscar nuevas formas de explotación alrededor del planeta y fuera de él. A esto lo llamó "dominio por desposesión", que según él es una vuelta a los métodos del pasado colonial precapitalista y sobre todo preimperialista. Es decir, ocupar nuevos espacios de las naciones, como en el viejo colonialismo. Una muestra "argentina" de lo que afirma Harvey es la ocupación que hacen las empresas mineras que están explotando en Catamarca, La Rioja y Tucumán, o la instalación de plantas pasteras como Botnia y Enze en Uruguay. Este fenómeno de nueva posesión se puede verificar en cualquier país de Latinoamérica, África, la ex Europa oriental y la URSS y partes de Asia. Una señal de esta teoría de Harvey la había dado un teórico y político argentino a mediados de los años ochenta, apoyado en estudios similares a los de Harvey en EEUU. Este autor se llamó, entiendo que se murió, Nahuel Moreno, lo dijo en una entrevista biográfica que le hicieron en 1988, aunque nunca la desarrolló teóricamente como Harvey, pero fueron contemporáneos en el descubrimiento del asunto. Ambos coinciden en esa dinámica de cambio global del sistema capitalista. Este hecho es el que terminó combinándose con otros de la historia soviética aparecidos en la década del 30, para producir la final caída -implosión- del régimen soviético entre 1989 y 1991. La URSS fue en realidad un sistema de Estados regional. Es en este contexto de transformación global que se puede entender lo nuevo en América latina. Tanto los nuevos regímenes surgidos, llamados de "centro izquierda", como la Venezuela bolivariana y los sujetos sociales recientes tienen su origen en esa gran transformación. Veamos. Hasta mediados de la década del 90, los regímenes democráticos no caían por acción del movimiento de masas, salvo excepciones. La regla era que eran tumbados por golpes, guerras internas y cosas por el estilo. Todos los regímenes políticos originados en el voto, caídos desde 1997 tuvieron al movimiento de masas como actor, a las masas de la ciudad y en algunos casos del campo. En países como México, Ecuador y Bolivia aparecieron los aborígenes como protagonistas, después de casi 200 años de ausencia como sujetos políticos. La excepción fue Venezuela, donde las masas echaron a un gobierno dictatorial surgido de un golpe de Estado en abril de 2002. Allí tenemos los nuevos sujetos -urbanos y rurales-. En Argentina y Ecuador se verificó la irrupción nueva de la clase media en un rol que no tuvo casi nunca: movilizada desde una posición de izquierda contra gobiernos democráticos de derecha. En Venezuela ocurrió en sentido exactamente inverso. Aquí tenemos entonces tres de los aspectos preguntados: los sujetos sociales (que incluye nuevos roles de viejos sujetos), los cambios ocurridos y los regímenes surgidos llamados de "centro izquierda", reemplazo de los gastados neoliberales. Aquí entramos en el cuarto, quinto y sexto aspecto. Los reemplazantes son llamados de centro izquierda por contraposición a los de "centro derecha". Pero esas definiciones no resuelven el fondo del asunto que es la naturaleza de ellos. Todos son regímenes capitalistas, con gobiernos atados por pactos y acuerdos al imperialismos yanqui y europeo, en algunos casos a Japón. Que sean de "centro" los coloca por fuera del pacto de dominación hemisférico de 1989, conocido como "Consenso de Washington", con que se intentó ordenar el neoliberalismo que se venía aplicando desde el régimen instaurado por Pinochet con las políticas (neo) liberales de la Escuela de Chicago. Le siguió México en 1982 y Venezuela en 1983, luego el resto del continente, sobre todo en el cono sur tras las caídas de las dictaduras. Estos gobiernos centroizquierdistas intentaron darle un "rostro humano", o sea morigerar el modelo de acumulación cruento del neoliberalismo. El primer gobierno de Chávez, incluso, fue parte de esa moda. La moda se apoyaba en una estafa ideológica y una política internacional consciente de dos imperialismos: EEUU y Gran Bretaña. Blair y Clinton fueron sus aplicadores y el estafador ideológico se llamó Anthony Giddens, el creador de la fantasía de la Tercera Vía, cuyo final fueron las guerras de Irak y Afganistán. Entonces, hubo pequeñas reformas que no llevaron a ningún cambio de fondo en las condiciones de existencia de la sociedad. Esto se expresa en muchos datos, pero demos uno que contiene al resto: Nunca en el siglo hubo tanta concentración de la riqueza y polarización entre los que más ganan y los que poco o nada ganan. Este descalabro del neoliberalismo (no derrota total) y de los regímenes aplicados a él, condujeron a los regímenes de "centro izquierda", por un lado, y por otro, a la emergencia de nuevos modelos de acumulación, y ambas cosas replantearon el viejo problema del "modelo de desarrollo" y el "modelo de integración latinoamericana". El resultado es que varios países han comenzado a buscar caminos nuevos de integración de economías y estados para defenderse de la insoportable presión de la economía y el estado yanqui, sobre todo. La deuda, el ALCA y sus TLC, entre otros mecanismos sucesores fueron las presiones. Las rebeliones que derribaron nueve (9) gobiernos desde 1997 hasta 2004 fueron las reacciones sociales que revelaron a los nuevos sujetos, y los gobiernos centroizquierdistas fueron las respuestas acomodaticias a esas crisis sociales. Claudio Katz llamó a esto "el rediseño de América latina". El gobierno de Venezuela constituye una particularidad, porque habiendo comenzado en 1999 como un adelanto de lo que vimos 10 años después (Lula, Tabaré, etc.) en el camino, desde 2001 comenzó a girar a la izquierda, sobre todo desde que las masas derrotaron en las calles al golpe de abril de 2002 y abrieron una perspectiva revolucionaria a la sociedad y al gobierno de Chávez. El de Hugo Chávez no es un gobierno de centro izquierda, es más bien un régimen antiimperialista de izquierda que busca caminos alternativos al socialismo. Es otra cosa aunque mantenga vinculaciones y conexiones con los de centro. Este carácter distinto del régimen venezolano explica su política internacional de "integración", que en realidad es unionista en el sentido bolivariano del proyecto latinoamericano, expresado en el ALBA y en su trato a los países amigos que no pertenecen al ALBA. El ALBA se rige por la cooperación, no por el criterio del valor de cambio y el de la facturación comercial empresaria. Pero el mismo criterio trata de aplicar con los gobiernos fuera del ALBA, aportando ayuda, subsidios y préstamos de cooperación a gobiernos nacionales, municipales y movimientos sociales, como las empresas recuperadas.

En este nuevo contexto regional, ¿Cree que existen indicios que permitan pensar en un cambio de la estructura comercialista del Mercosur en los próximos años o considera que aun existen poderosos intereses para su perpetuación?

No veo ninguna señal de cambio en la estructura comercialista del Mercosur ni en su vocación pro imperialista. El Mercosur nació y está atado a pactos de dominación semicolonial con varios imperialismos, Francia, España, Estados Unidos. Esto no significa que existe armonía total con esos poderes internacionales. Al contrario, son frecuentes los desacuerdos y contradicciones, pero no con el objetivo de romper el pacto general de dominación. Quien mejor expresa esta característica es Brasil y el gobierno de Lula, pero es lo mismo que se verifica en Argentina donde un gobierno de Cristina sería más parecido al de Lula y Tabaré que al de Chávez o Evo Morales.

¿Qué papel cree que podría jugar el ingreso de Venezuela al Mercosur en este proceso?

Si Venezuela ingresa finalmente al Mercosur, lo cual no está asegurado en este momento, su rol podría ser el de dislocador del funcionamiento neoliberal del bloque, pero no por su peso económico-comercial, sino por su influencia política y el poder de su principal factor de negociación: la energía barata. La Venezuela bolivariana se ha constituido en una referencia política y cultural para América Latina y eso tiene expresiones concretas, además de las manifestaciones de simpatía y solidaridad política con Chávez y su gobierno. Me refiero a Misiones como la llamada Milagro, que se dedica a curar tres enfermedades de la visión a gente muy pobre, piqueteros y cartoneros de Argentina y unos 10 países del continente. De Argentina han viajado unos 300 y se aspira a llevar varios miles, más aún, hay planes para fundar un pequeño hospital venezolano de curación de esas enfermedades de la visión en el partido de San Martín y en Misiones. Serán centros de irradiación de lo que significa la "revolución bolivariana" para este país, tanto para sus movimientos sociales como para sus gobernantes. Ambas cosas serán alteradas. Esta es una presencia concreta de Venezuela en el Mercosur, más influyente que los millones de dólares que se facturan mensualmente por concepto de comercio bilateral, (incluidas las coimas correspondientes).

¿Que sectores venezolanos se oponen a este acercamiento?

Los sectores que se oponen son los mismos que conspiran al interior de Venezuela para derrotar la "revolución bolivariana", liquidar a Chávez y su gobierno y volver al viejo modelo de acumulación. Son los grandes sectores bancarios, casi todos dependientes de casas matrices financieras de Miami y Nueva York, las grandes casas comerciales que viven de la masiva importación venezolana, y por supuesto los medios comerciales, ligados a los dos sectores anteriores, como es el caso de Cisneros, cuya red continental de medios hace campaña diaria contra el gobierno venezolano, aunque ahora hace lo que puede para no parece tan opositor contra el gobierno bolivariano.

¿Cuales serian las ventajas que traería la incorporación de Venezuela al Mercosur?

Las ventajas o desventajas hay que buscarlas a partir del lugar que se ocupe en la sociedad. Por ejemplo, para la burguesía del bloque sería un gran negocio tener aranceles casi cero con Venezuela para venderle todo o casi todo lo que se come y se usa en aquel país, sin importarles si eso quiebra y diezma su economía. Aquí el interés privado dominaría sin importar el interés social, humano. Si en cambio, la integración de Venezuela al Mercosur lograra imponer criterios de cooperación estilo ALBA, u otros, el Mercosur como bloque se beneficiaría en una medida similar a Venezuela, porque ganaría a la potencia energética de la región, al mismo tiempo que Venezuela podría tener asegurada su alimentación nacional y sus medicinas, que se producen con gran estabilidad industrial, por ejemplo, en Argentina y Brasil.



Entrevista realizada el 30 de septiembre de 2007, por Mariano Roark
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